23 de octubre de 2014

Julio Camba: La casa de Lúculo

—Te entrego mi estómago, un poco estropeado por las salsas al por mayor—le dije al darle posesión de su cargo—, y espero que me lo trates bien. El estómago es el alma del escritor. Con un poco de acidez o de flatulencia, yo haría una literatura triste y perdería lectores. Al nombrarte mi cocinera, te nombro, en realidad, mi colaboradora. Hazme guisos sencillos, sabrosos y sanos, y de este modo tendremos siempre el respeto de la crítica y la aceptación del público. (Julio Camba, La rana viajera, 1920)

Julio Camba nació en Vilanova de Arousa, Pontevedra, en 1882. Aunque publicó alguna novela, el grueso de su obra son sus artículos periodísticos, la mayoría hoy recopilados en volúmenes agrupados por categoría. Desplazado como corresponsal a diversos puntos del planeta (Reino Unido, Francia, Alemania, EE.UU., etc.), desarrolló una visión del mundo cosmopolita y gallega al mismo tiempo, lo cual, unido a una elegantísima ironía e impecable lenguaje, dota a sus artículos de fácil, interesante y agradable lectura.

25 de septiembre de 2014

Isak Dinesen: El festín de Babette

«Mi cocinero y yo hacemos ahora a la perfección hojaldre de distintas formas, natillas, merengue, crêpes, tarta de varias capas, diversos suflés, cuernos de crema, pastel de manzana, pudín de chocolate, buñuelos; además se le dan muy bien toda clase de sopas, hace buen pan y bollos y asa muy bien en nuestro horno, que es malo y pequeño. Para mí es mucho mejor tener un poco de comida atrayente y, sobre todo, un poco variada. [...] Estoy segura de que no me vas a creer si te digo que mi casa es conocida por lo bien que se come en ella». (Isak Dinesen, Cartas de África)

Karen Blixen nació en Rungsted, Dinamarca, en 1885.Uno de los principales nombres de la literatura danesa del siglo XX (estuvo propuesta al premio Nobel), a lo largo de su vida publicó casi una docena de títulos, casi todos tras el seudónimo de Isak Dinesen, por el que es mucho más conocida; y especialmente por la obra autobiográfica “Memorias de África”, más célebre a su vez por la versión cinematográfica, dirigida por Sidney Pollack, con un melodioso tema musical compuesto por John Barry y con Meryl Streep encarnando a la autora (y, por supuesto, Robert Redford como el cazador Denys Finch-Hatton en uno de sus más glamurosos papeles).

20 de agosto de 2014

Anónimo: Cartas de amor entre un labrador y su amada (II)


De la recopilación que Lucas Rodríguez hizo en "Romancero historiado" en 1579, veíamos en la primera parte la carta humorística que un labrador dedicaba a su amada y, como prometí, vamos hoy con la segunda parte de esta obra anónima, en la que la moza responde sin remilgos a los requiebros de su enamorado, comparando también los masculinos encantos del pretendiente al buen yantar y beber de la tierra.

Sin embargo, los detalles gastronómicos analizados revelan una notable diferencia al sentarse a la buena mesa entre ambos poemas: si aquel citaba las exquisiteces dando su referencia geográfica explícita, este apenas cita orígenes concretos; donde el primero casi únicamente nombra materias primas, ahora hay ingredientes, recetas y platos (y, curiosamente, todos con presencia en los recetarios de Nola, Montiño o Granado que alcanzaron gran difusión); y mientras el supuesto labrador casi exclusivamente se limita a bienes de Castilla, su requerida muestra buen conocimiento de gollerías periféricas, pescados frescos y especies marinas que no solían aparecer por la meseta. Por lo demás, en lo literario, el verso de la primera parte es bastante más lírico y bien formado que en esta segunda.

11 de agosto de 2014

Anónimo: Cartas de amor entre un labrador y su amada (I)

En 1579 publicó un tal Lucas Rodríguez el "Romancero historiado", antología de poemas diversos: desde romances históricos y pastoriles hasta sonetos y glosas de algunos autores más o menos conocidos de los siglos XV y XVI.

Junto a esta mescolanza, al final de la obra incluyó dos poemas burlescos remedando las cartas cruzadas entre un labrador que demanda el amor a una mujer de su misma alcurnia y de la que está enamorado, y luego la respuesta de esta. Obras anónimas (Rodríguez Moñino las atribuye a Pedro de Padilla, pero yo no me mojaría tanto), no son de ninguna forma parte de un repertorio popular ni ocurrencia de algún aficionadillo. Si no bastara para esta conclusión el exquisito léxico empleado, será la canónica estrofa de Octava Real (octeto endecasílabo con rima ABABABCC) la prueba de que el autor de estas cartas-poemas tenía sobrado oficio. Podemos suponer que saliera de la pluma de cualquiera de los poetas a tiempo perdido que pululaban por la Universidad de Alcalá de Henares buscando medrar junto a Miguel de Cervantes o Lope de Vega.

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